Diseñador de folletos
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Diseñador de folletos


La tarea del diseñador es crucial para obtener un folleto de excelente calidad comunicativa y comercial. Si el diseño queda en manos de inexpertos no se obtendrá más que un folleto de poquísimo valor gráfico, confuso, sobrecargado o pobre, que dará una imagen muy poco seria de una empresa. Los folletos realizados con plantillas también tienen efectos adversos para una compañía, ya que básicamente, carecen de originalidad y no logran captar el espíritu de una organización. Por el contrario, los folletos diseñados por especialistas gráficos crean una imagen fuerte y confiable de una compañía, a la vez que logran expresar su identidad distintiva. Pero Ud. querrá saber qué hacen concretamente los diseñadores de folletos. Fundamentalmente, son los que toman las decisiones relacionadas con los componentes gráficos. Siguen pautas generales, si bien tienen en cuenta criterios específicos para el diseño de cada tipo de folleto, volante, díptico o tríptico. Aquí presentamos algunas de las tareas propias de un diseñador de folletos:

Ayuda a definir el mensaje corporativo

El diseñador trabaja junto con los responsables de marketing de una empresa para establecer con claridad y precisión el mensaje que la organización quiere expresar en un folleto. ¿Qué es el mensaje de una compañía? Es la idea central que define a una institución y a partir de la cual es posible construir una identidad ante el público. De acuerdo con este concepto básico se definen los componentes verbales y visuales de un folleto. Así, para una empresa de aerolíneas se puede proponer la siguiente idea-base: “Volamos por todo el mundo con seguridad y a precios accesibles”. Este mensaje se convierte en el leit motiv del diseñador, que toma sus decisiones a partir de este eje central.

Conoce el tipo de público de una empresa

Teniendo en cuenta los estudios lingüísticos sobre el circuito comunicativo, el diseñador de un folleto sabe que para que este sea efectivo debe ser pensado en función del público destinatario. Tanto el contenido verbal como el visual deben adecuarse a las características propias de las personas a las que se dirige un folleto. Para poder realizar un buen diseño el profesional gráfico se encarga de conocer en profundidad el tipo de clientes de la empresa para la cual realiza el folleto.

Así, según la edad, el género, el grupo social y cultural, el nivel de instrucción, la profesión, el estilo y demás variables sociológicas, el diseñador define cómo hacer un folleto. Si el público al que se orienta una empresa es femenino, joven y de nivel universitario, pero con estilo informal, el diseño puede realizarse con colores divertidos, líneas curvas y tipografías sin serif, para crear una atmósfera moderna y novedosa. Lo importante es lograr que las personas deseadas se sientan llamadas por los folletos y que se identifiquen con la compañía.

Recurre a la ayuda de un redactor para producir el texto

El diseño de un folleto es una tarea que requiere no sólo de los conocimientos de un diseñador sino también de los de un buen redactor. Juntos estos profesionales pueden lograr una pieza altamente comunicativa y atractiva, en los que texto y componentes visuales se conjuguen armoniosamente. El texto cumple una función central en todo volante, díptico o tríptico y por eso se vuelve indispensable contar con los servicios de un redactor especializado. En base al texto el diseñador puede definir la diagramación general y los componentes visuales más adecuados.

El redactor se dedica a producir el texto de un folleto a partir de la información que le suministran sobre una empresa y su público. Emplea un lenguaje llano, con una sintaxis simple y un vocabulario medio, accesible a todas las personas. De esta manera se evitan confusiones. Evita el uso de términos propios de un determinado campo para que la lectura sea rápida y placentera. Trabaja para lograr un texto sintético, informativo, coherente y también entretenido. El estilo verbal debe ser atrapante y claro a la vez, para que los receptores lean el folleto por completo. Frecuentemente los textos de folletos incluyen llamados a la acción, es decir, interpelaciones al destinatario, para involucrarlo con la empresa y hacer que compre los productos promocionados. El redactor elige el estilo del contenido verbal, formal o informal, según el tipo de empresa, la imagen que busca dar y el público al que se dirige.

Volantes

Para un volante el redactor sabe que debe realizar un texto breve, claro y llamativo, con el fin de despertar el interés de las personas. Un volante presenta una oración recordable e interesante, muchas veces apelando al receptor. Teniendo en cuenta que el espacio de este tipo de folletos suele ser reducido, el redactor se encarga de crear un texto conciso, con la información primordial: nombre de la empresa, lista de productos y servicios ofrecidos, precios, descuentos, frase de promoción o slogan, información de contacto y novedades.

Dípticos

El redactor piensa el texto de un díptico considerando su distribución en las cuatro caras que lo componen. Para la cara del frente propone un texto muy breve, una frase, que lleve a los lectores a abrir el folleto y a continuar leyendo. En los dos paneles interiores se coloca el contenido central y el texto se organiza en párrafos, títulos, subtítulos y viñetas para agilizar la lecto-comprensión. Se suele realizar una presentación de la compañía y de sus principios, para luego describir la producción y presentar, si se desea armar un pequeño catálogo, los precios y las ofertas. En el texto del panel posterior se presenta la información de contacto para que los interesados puedan establecer vínculos con la compañía representada por el folleto.

Trípticos

El texto de los trípticos también se organiza tomando en cuenta la organización en seis caras. Nuevamente, en el frente el redactor produce una frase o slogan llamativos para representar a la empresa con claridad y, a la vez, llevar a los destinatarios a seguir leyendo. La información que se presenta en las caras interiores de un tríptico incluye las razones por las que conviene adquirir los productos y servicios de una compañía, incluye también una síntesis de la trayectoria institucional, los valores corporativos y también los datos de contacto. El redactor elabora un texto ágil, descriptivo, explicativo, apelativo y sobre todo, persuasivo, ante el cual el público comprende los propósitos de una empresa y siente afinidad hacia ella. El tercer panel de la parte de atrás se dedica a ofrecer la información de contacto completa.

Selecciona las tipografías

Una vez que el texto ya está redactado el diseñador se encarga de elegir las tipografías más adecuadas según dos criterios: la legibilidad y el estilo de la empresa. La regla fundamental para seleccionar fuentes es que sean fácilmente legibles en los distintos tamaños (de títulos, subtítulos y texto central). Si las tipografías son atractivas pero no se leen ágilmente los destinatarios de un folleto no tardarán demasiado en dejarlo de lado. Hoy en día los diseñadores siguen eligiendo las tipografías clásicas, dado que se ha comprobado a través de los años que siguen siendo las de mayor legibilidad. Times, Helvética, Bodoni, Garamond, Arial, son excelentes fuentes para los folletos.

Un diseñador sabe que no es bueno emplear en un mismo folleto más de dos tipos de letras ya que esto sólo genera confusión, y sabe también que se pueden marcar diferencias con el uso de negrita, itálica, sombreado, subrayado, etc. Para favorecer la legibilidad, el diseñador elige un color del texto que contraste con el fondo. El otro criterio de selección es que las tipografías respondan a la estética de una empresa. De esto modo, una compañía con un perfil moderno y futurista puede optar por letras sin serif -sin terminación- (como Arial), mientras que una empresa de estilo más tradicional puede optar por letras con serif -con terminación- (como Times).

Elige los elementos visuales exactos

Un folleto, ya se trate de un volante, de un díptico o de un tríptico, tiene que tener el número justo de elementos visuales para evitar la saturación o la pobreza gráfica. El diseñador se ocupa de seleccionar aquellos componentes que permiten reforzar el mensaje verbal y también la identidad corporativa. Sabe qué líneas, formas, fondos, colores, fuentes, e imágenes elegir para que una empresa quede en la mente del público, del mismo modo que sabe cómo combinar estos componentes en armonía. Opta con sabiduría por las fotografías, ilustraciones o rendereos que mejor muestran la esencia de una compañía. Incluye el logo corporativo como símbolo de toda la organización y lo tiene como referencia a la hora de desarrollar el diseño de un folleto.

Diagrama cada uno de los paneles del folleto

Es importante contar con el asesoramiento de un diseñador gráfico, dado que conoce a la perfección la función que cumplen los distintos paneles de un folleto (sea volante, díptico o tríptico):

Volantes

Tanto en los volantes simple o doble faz la cara del frente es crucial, ya que debe atrapar la mirada del público masivo, mientras pasa rápidamente por las calles. Para ello el diseñador presenta una frase llamativa, contundente y clara. También incluye algunas imágenes atractivas de los productos y servicios de la empresa. Por supuesto, se presenta el nombre de la compañía y el logo corporativo. Si los folletos van a imprimirse a todo color, entonces el diseñador puede emplear colores fuertes para resaltar ofertas y novedades. En caso de tratarse de volantes simple faz, en la cara frontal se muestra la información de contacto de forma destacada. En los volantes doble faz, la cara del reverso es el lugar indicado para los datos de contacto y para agregar cualquier información extra. Por supuesto, el diseñador piensa ambas caras con una coherencia gráfica que refuerza la identidad corporativa.

Dípticos

Un diseñador profesional desarrolla un criterio armónico y unitario que recorre los cuatro paneles que conforman un díptico. Así, por ejemplo, para una empresa de ropa femenina orientada a mujeres mayores de cincuenta años y de nivel socioeconómico alto, el diseñador puede elegir un estilo basado en curvas suaves, colores en la gama del púrpura y fotografías con fondos luminosos. Más allá de las diferencias que se pueden incorporar en cada panel, con una idea de base a lo largo del díptico se logra un diseño de alto impacto. El diseñador también se encarga de que los elementos gráficos elegidos tengan, además de unidad entre sí, coherencia con el contenido verbal. En el ejemplo dado, el estilo visual sofisticado debe estar en consonancia con un texto delicado, elegante y formal.

El diseñador desarrolla un panel frontal sugerente, para que las personas abran el díptico y lo lean. Allí coloca el logo de la empresa, su nombre, el slogan memorable y las imágenes cautivantes. En el interior se distribuye el texto de forma simple, se incluyen recuadros e ilustraciones, y en caso de querer que el díptico funcione como mini-catálogo, se colocan fotos de los productos junto con las respectivas descripciones. Esta es una excelente manera de hacer que los clientes quieran comprar los artículos ofrecidos por una compañía. El panel del reverso nuevamente se destina a mostrar la información de contacto, resaltada con líneas y colores para favorecer la comunicación.

Trípticos

Otra vez, el diseñador se ocupa de definir la línea gráfica general que será eje de un tríptico. Elige las formas, imágenes, fuentes, colores, etc., a emplear en todo el folleto y luego incluye detalles en cada panel para diferenciarlo de los otros. Para el panel frontal y para el reverso vale lo mismo que planteamos sobre los volantes doble faz y los dípticos. En cuanto a las tres caras interiores, el especialista gráfico decide el mejor modo de disponer el texto, teniendo en cuenta el tipo de plegado elegido. Además, decide cómo combinar fragmentos de texto con cuadros, infografías, tablas, fotos, ilustraciones y demás elementos visuales que hacen de un tríptico un folleto llamativo y fácilmente comprensible.

Define el tipo de plegado

El plegado es uno de los rasgos distintivos de los dípticos y los trípticos, por ello el diseñador lo tiene en cuenta a la hora de desarrollar su diseño. Ya sea que se opte por un modo de plegado convencional como por uno más creativo, siempre la forma de doblar el papel condiciona el diseño. Según las necesidades y el estilo de cada empresa el diseñador de folletos puede trabajar con distintos plegados. Si se desea obtener un díptico tradicional y fácilmente transportable, lo ideal es plegar el papel a la mitad, como si se tratase de un libro. Si, en cambio, se desea añadir una cuota de originalidad es posible plegar el papel como un libro pero sin que los paneles coincidan, o en sentido diagonal, creando un efecto futurístico, tecnológico y moderno.

Algo similar sucede con los trípticos. El diseñador gráfico puede ceñirse al modo convencional de doblar el papel como un rollo, pero también puede proponer otras formas de plegado. La única restricción a considerar es que los paneles no se vuelvan frágiles o incómodos para la distribución. Muchas veces se opta por crear un tríptico con forma de zeta, en el que el diseño se expande por todo el papel. El plegado a modo de portal también es una opción corriente, ya que los paneles funcionan como puertas, despertando la curiosidad de los lectores. Los pliegues, por otra parte, pueden realizarse con la hoja en sentido vertical u horizontal.

Opta por los colores más representativos de una empresa

¿Qué colores elegir para los folletos de una empresa? Nadie mejor que el diseñador para responder a esta pregunta. Este profesional tiene en cuenta la cantidad de colores con los que se van a imprimir estas piezas, y también la identidad gráfica de una compañía, sintetizada en su logo. El criterio básico, entonces, para definir los colores a emplear en un folleto, lo determina el logo corporativo. Tomando el ejemplo de una famosa corporación como Mc Donald’s, podemos observar que sus folletos siempre incluyen amarillo y rojo, como también otros colores que armonicen con aquellos.

Por otro lado, es sumamente importante para el diseñador saber con cuántos colores cuenta para el diseño. Actualmente la mayoría de los folletos se realizan a todo color porque su impresión se ha vuelto realmente accesible. Un folleto con distintos colores puede llegar a ser muy atractivo si cuenta con un diseño simple. Las formas, imágenes y demás elementos seleccionados, como así también las diferentes partes del texto pueden destacarse con colores variados y así producir una pieza muy llamativa. La función del diseñador es crucial, porque sólo él puede realizar un diseño de máxima simplicidad y efectividad, aplicando una amplia gama cromática sin convertir un folleto en un caos total.

Muchas veces los expertos realizan un folleto en un solo color. Con un diseño monocromático los costos de impresión son menores y se puede lograr un folleto de gran elegancia. Así, un volante, un díptico o un tríptico lucen realmente espléndidos en la gama de un solo color, o también con toques de negro, blanco y grises. La opción más económica consiste en realizar folletos en blanco y negro. Con un diseño de calidad pueden resultar muy atractivos y sofisticados.


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